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Economía circular en América Latina y el Caribe: Una visión compartida

Economía circular en América Latina y el Caribe: Una visión compartida

Economía circular en América Latina y el Caribe: Una visión compartida

 

24 de febrero - La Coalición de Economía Circular de América Latina y el Caribe, con el respaldo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, tuvo lugar del 23 al 24 de febrero del 2022 en Bogotá, Colombia, (asistieron por ONUDI Manuel Albaladejo y María Pía Alonso).

 

La reunión técnica del Comité Directivo, se enfocó en el desarrollo y la aprobación del plan de trabajo del 2022.

 

LA VISIÓN
"Economía circular en América Latina y el Caribe: Una visión compartida" tiene la
intención de traer una visión común de lo que es una economía circular y cómo debe ser la
transición a esta economía circular en la región. Con esto en mente, el documento presenta una visión inspiradora que aprovecha lo que es único en América Latina y el Caribe, y cómo una transición a una economía circular podría producir resultados positivos en toda la región.
América Latina y el Caribe es una región abundante en diversidad ambiental y cultural.

 

En este sentido, una nueva era de desarrollo económico necesita trabajar con y para las personas, el clima y la biodiversidad. Una transformación sistémica en todos los sectores requiere la acción de todas las partes interesadas: empresas, responsables políticos, inversores, ciudadanos y la sociedad civil. Es hora de dar vida a esta visión.

 

  • La América Latina y el Caribe necesitan una economía circular desarrollada por y para la región y adaptada a sus características y desafíos para impulsar una recuperación resiliente
  • Una economía circular es una oportunidad para que la región se posicione como un actor clave y se convierta en líder en la transición global hacia una economía baja en carbono alineada con los ODS
  • Es hora de dar vida a esta visión de una economía circular. Todos los actores tienen un papel que desempeñar.
     

La América Latina y el Caribe necesitan una economía circular desarrollada por y para la región y adaptada a sus características y desafíos para impulsar una recuperación resiliente.

 

El modelo económico extractivo lineal, históricamente utilizado en la región, no ha logrado un crecimiento a largo plazo y ha causado una enorme degradación ambiental.


El desarrollo económico de la región ha dependido en gran medida de la extracción de recursos naturales y las exportaciones de productos básicos (commodities). Este modelo ha expuesto la región a precios fluctuantes y ha sido responsable de impactos ambientales negativos, como la pérdida de biodiversidad.


La industria en la región no ha logrado competir en el escenario internacional. A pesar del alto potencial de circularidad, el sector ha seguido un enfoque lineal tradicional, sin incorporar prácticas circulares de valor agregado.


El turismo, que es un sector clave, particularmente en el Caribe, depende de manera esencial de la salud de otros sectores y ecosistemas naturales, que han sufrido una degradación vinculada a actividades típicamente lineales, como la generación de residuos, la contaminación y las emisiones de GEI.


En general, la desigualdad es alta y la pobreza ha aumentado en los últimos años.
La pandemia de la Covid-19 ha revelado la fragilidad y las consecuencias del modelo lineal y ha arrojado luz sobre la urgente necesidad de construir una recuperación resiliente e inclusiva

 

  • La próxima era de desarrollo y recuperación económica debe centrarse en ser inclusiva con la gente, no dejar a nadie atrás y aprovechar las prácticas, culturas y conocimientos tradicionales únicos de la región.

El nuevo modelo económico para la región debe incluir a las MIPYMES, los trabajadores informales, los pueblos indígenas y personas de todos los géneros

Debe crear oportunidades para incluir a las comunidades locales en la dinámica del mercado de la cuál estuvieron excluidas.

 

  • Una economía circular ofrece un marco para abordar los problemas de la crisis planetaria, como el cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad.

Una economía circular se basa en tres principios orientados por el diseño: 1) eliminar los residuos y la contaminación; 2) circular productos y materiales; 3) regenerar la naturaleza

 

La aplicación de estos principios puede hacer frente a la contaminación, las emisiones de GEI que no se resuelven con la transición a la energía renovable y combatir las principales causas de la pérdida de biodiversidad.

 

Alrededor del 45% de las emisiones de GEI se deben a la forma en que producimos y consumimos bienes, que es donde la economía circular podría tener un gran impacto.

Más del 90% de la pérdida de biodiversidad se debe a la extracción y procesamiento de recursos naturales. La economía circular ofrece un marco para alejarse de este uso lineal de los recursos.

 

Una economía circular tiene el potencial de reducir el volumen anual de plásticos que ingresan a nuestros océanos en un 80 %, generar ahorros de USD 200 000 millones por año y crear 700 mil empleos adicionales netos para 2040.

 

Una economía circular es una oportunidad para que la región se posicione como un actor clave y se convierta en líder en la transición global hacia una economía baja en carbono alineada con los ODS.


A través de la durabilidad, la reutilización, la reparabilidad, la refabricación, el reciclaje, la compostabilidad y la regeneración, los productos y materiales pueden permanecer en uso durante más tiempo y generar nuevos puestos de trabajo, flujos de ingresos y de rentabilidad a largo plazo con un menor impacto ambiental.


La circulación de materiales, como plásticos y metales, y el uso eficiente de los edificios evitaría los residuos y la degradación ambiental al mismo tiempo que crearía una amplia gama de oportunidades de negocio y laborales en los sectores de gestión de residuos, reciclaje y servicios, así como en innovación, diseño, estrategia y planificación.

 

Nuestra rica industria de alimentos podría regenerar tierras, contribuir a una sociedad más saludable y ayudar a hacer frente al cambio climático

Otras industrias podrían aprovechar la economía de formas que preserven la naturaleza y contribuyan al sustento de las personas.

 

Una economía circular en la región debe aprovechar sus ricos recursos naturales, estar impulsada por energía y materiales renovables y tener soluciones basadas e inspiradas en la naturaleza que desbloqueen la innovación y contribuyan a mejorar el bienestar.


La biodiversidad natural de la región, así como el conocimiento tradicional de las poblaciones que tienen una conexión profunda con la naturaleza y sus sistemas, crean infinitas fuentes de inspiración, como en la creación de biomateriales y soluciones de biomimética relevantes para una amplia gama de industrias, como cosméticos, energía, fibras, diseño de productos y más.

El modelo de economía circular desvincula el crecimiento económico del uso de recursos y de la contaminación, alejándose del modelo lineal y extractivo.

 

Las soluciones creadas dentro de la economía circular son positivas para el clima y la biodiversidad y deben basarse en la riqueza de recursos naturales de la región.

Las soluciones circulares pueden acelerarse y los sistemas en los que circulan productos y materiales pueden escalar y volverse más accesibles y asequibles para las personas, lo que beneficia la inclusión.


Con la ayuda de políticas, financiamiento e infraestructura, estas soluciones pueden convertirse en la norma.

 

Las políticas pueden estimular el diseño y la producción para la economía circular en todos los sectores; favorecer la gestión de los recursos y la preservación de su valor; crear las condiciones que hagan de las alternativas de economía circular las mejores opciones; apoyar la innovación, la infraestructura y las competencias; y estar alineadas a nivel nacional e internacional.

 

El financiamiento puede posibilitar la innovación, el desarrollo de mercados secundarios, competencias y la infraestructura física, digital y natural necesaria

 

La Infraestructura - como sistemas de recolección y plantas de tratamiento; equipos agrícolas para la producción de alimentos regenerativos; la infraestructura digital para permitir la logística inversa y las plataformas digitales para el seguimiento de productos y la logística de flujo de materiales - permiten que la economía circular exista a gran escala.

 

 

Es hora de dar vida a esta visión de una economía circular. Todos los actores tienen un papel que desempeñar.

 

Es imposible que los actores efectúen una transición por sí solos.


Hay un papel para todos los actores en esta transición. La forma en que cada actor puede aplicarlo se basa en su papel en la economía y cómo puede usarlo para lograr la eliminación de residuos y la contaminación, la circulación de productos y materiales, y la regeneración de la naturaleza en una nueva era de desarrollo económico inclusivo.

Los políticos, las empresas, los ciudadanos y los inversores, todos tienen sus formas de contribuir


Los gobiernos y los formuladores de políticas pueden establecer una dirección clara y crear los incentivos y requisitos de apoyo que pueden conducir a una transformación central en los sistemas de producción y consumo.

 

Las empresas son implementadoras clave de la economía circular a través de sus modelos de negocio, del diseño y de la producción de bienes y servicios, de la elección de materiales, de tecnologías, de asociaciones, y de la gestión de las cadenas de valor. Las empresas de todos los tamaños, desde las MIPYME y las nuevas empresas disruptivas hasta las grandes corporaciones, pueden impulsar cambios internos para la transición a la economía circular.

 

Los ciudadanos, clientes y consumidores deben estar integrados y empoderados en los procesos de diseño circular, y también tienen el poder de pedir cuentas a otras partes y, cuando sea apropiado y asequible, a través de sus elecciones de consumo, comportamiento y estilo de vida.

 

Los financiadores públicos y privados pueden trabajar juntos para proporcionar la financiación necesaria para desbloquear la economía circular a escala.

Necesitamos trabajar en colaboración más allá de las fronteras para hacer realidad la misma visión.


El diálogo, el compromiso y el intercambio transnacionales pueden crear alineación de políticas; promover la interoperabilidad de los esquemas de políticas y negocios, y ayudar a fomentar una transición inclusiva y justa dentro de los países y regiones.

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